domingo, 24 de febrero de 2013



Opio Oscar
Fetichismo de la mercancía fílmica
Fernando Buen Abad Domínguez

La entrega de los Oscar es un ‘show’ vacío y una farsa, orientada solamente a fortalecer el cine de los Estados Unidos” … “Yo soy miembro de la Academia de Cine de los Estados Unidos, pero nunca participo en las elecciones, solamente les recomiendo a los demás miembros que no otorguen ningún premio 1 Carlos Saura
     Esta película ya la vimos. Premiadores que se premian a sí mismos; aplausos, anuncios, más premios, más aplausos, más anuncios… una que otra lágrima nostálgica, una que otra mueca “progre”, sutil, para targets “críticos”; un poquito de audacia pero sin “epater le burgeois”, y un final feliz que siempre anuncia premios nuevos para quien se porte bien con las reglas del star system. Éxito de taquilla no es lo mismo que película “buena”. Todo eso salpicado con humor previsible y superfluo (ligth) en dosis controladas para que no se desfiguren los lifthing, para que no se vean las arrugas. Película de payasos adinerados para que ciertas “audiencias” se narcoticen con los fetiches de la mercancía fílmica. Más de lo mismo.
     Eso que se premia con “estatuillas” no es ni con mucho todo lo que se produce cinematográficamente en USA, es cuando mucho, una parte, la parte del poder financiero, que puede gastar dinero para autopremiarse, autoproclamarse, autoreverenciarse. Debajo, en las periferias, muy al margen del circo farandulero hollywoodense hay un mundo de trabajadores de la imagen fílmica2, televisiva, audiovisual… no complacidos ni complacientes, que buscan y rebuscan espacios para decir lo que hay que decir, a estas horas, desde los entresijos de la barbarie. Hora de decirle algo a una sociedad saqueada y alienada que paga con su trabajo la festichola criminal de la “Casa Blanca” en Irak, en Afganistán, en el mundo entero… sociedad cada vez más agobiada por el desempleo, la inflación, la carencia de atención médica, la educación devastada, el endeudamiento bestial y el desprestigio mundial… sociedad narcotizada por las mafias mass media. Nadie invierte millones de dólares en películas, ingenuamente.
      El Oscar no es, ni en el reino de los sueños fílmicos, representante del cine norteamericano. Es representante de un sector monopólico compuesto por estudios, aseguradoras, marcas, mesas de inversiones, oficinas de representación… muchas con nombres diversos pero dueños únicos… monstruo de mil cabezas. Entre ese mundo de farándula grotesca y la realidad de los trabajadores del cine, entre ese mundo de payasos ególatras y el pueblo yanqui, hay un abismo y hay una lucha. De clases. Hay una guerra concreta y una guerra de símbolos donde los poderosos usan táctica y estratégicamente, los medios de comunicación a su servicio como armas de guerra ideológica, de guerra simbólica, capaz de manipular, tergiversar, degenerar… lo valores y sentimientos colectivos mas profundos. Son capaces de idear un sistema permanente de golpes bajos y no se escatiman temas, imágenes, ideas… cualquier cosa que sirva para eslavizar a una sociedad, saquearle la riqueza del trabajo, la materia prima y convencerla de que no proteste, de que guarde silencio feliz… convencerla de que ese robo es lo correcto… ¡cualquier cosa!, lo que sea, con actores, escritores, directores… dibujos animados, canciones, payasadas, cursilerías… ¡cualquier cosa! (literalmente) porque es un gran negocio y de pocos. Ser “buen” actor o actriz no implica ser inocente. El “público” sólo está para cumplir con su destino manifiesto: pagar, aplaudir y fanatizarse. Sobre todo pagar.
       Por si fuese poco el arsenal fetichista con que se “arma” una película, promedio, en la industria hollywoodense, actores fetiche, objetos fetiche, exhibiciones fetiche… la fiesta anual de premiación con “estatuillas” doradas se ha convertido ella misma en fetiche de fetiches. Y se vende “bien” es decir mucho y caro. Es una especie de rito tribal de sectas millonarias que ponen en cada imagen su imagen “milagrera” para santiguar las taquillas y levantar el vuelo al reino de los clichés modernos. Películas van, películas vienen… melodramas. Aventuras, fantasías, imagineria… show bussines dueño de infraestructura tecnológica, financiera y “creativa” (creatividad gatopardo) al servicio de productos industriales fílmicos, de gran calidad técnica, para el embrutecimiento masivo. Repetición del mismo modelo narrativo que se muerde la cola una y otra vez. Y nosotros lo pagamos.
      Ninguna película significa otra cosa que lo que el conjunto cultural de valores dominantes le permite significar y ellos son en, su mayoría, valores hegemónicos impuestos a sangre y fuego. Romper con esa hegemonía de valores implica entablar una lucha contra la alienación, una lucha semiótica que alcance a desmontar, exhibir y destruir la cultura burguesa en su totalidad y no sólo para destruirla sino para levantar sobre sus logros mejores, los valores semánticos nuevos de una sociedad sin clases, sin “propiedad privada” de los medios reproducción (incluso la fílmica) desalineada y en revolución permanente, eso no se logra sólo criticando películas, en lo particular, aunque es preciso incluirlas, claro. Muchas “Buenas Películas” son cloacas financieras infernales. Hay que abrir los libros del patrón.
        Con las excepciones, escasas, y honrosas, del caso… la premiación anual del “Oscar” es un sainete de banalidad y egocentrismo decadente donde reina, además, la falsa modestia como payasada grotesca que pontifica sus deyecciones en cada discurso de “agradecimiento”. Todos llevan agua publicitaria a sus ríos de ganancias. La verdad es esa y “La Industria” les importa sólo cuando es su industria. El resto puede irse al infierno… son las leyes de la “libre” competencia. Aniquilar al otro, encumbrar los monopolios. Se premia el individualismo. Lo “famoso” no quita lo cómplice.
        Hay un abismo inmenso entre la posición “social” (y salarial) de los trabajadores de la industria fílmica, electricistas, carpinteros… “técnicos” en general y los “genios”, los llamados “creativos”: directores, guionistas, músicos, escenógrafos… consentidos por los dueños o “productores”. Los famosos, pues. Se trata de un abismo de clases donde la división del trabajo tiene demarcaciones clarísimas, alienación para todos lados, menos para los “ganadores”, en un modo de producción que, a ratos, parece bacanal de hacendados, a ratos “fordismo” icónico y a ratos patio de wall street. Hay trabajadores que cobran como “temporarios” durante años y más años. Todo montado sobre un modelo de explotación capitalista descarnada, impune y desvergonzada que exhibe mundialmente y sin control el producto de su delito: el robo del trabajo. Y se ha vuelto una cultura farandulera que inocula “modelos” conductuales, decadencia y moral burguesa que entre todos pagamos y muy caro. “Grandes” negocios fílmicos son obra del saqueo a los trabajadores. Las ganancias no se reparten con justicia. Un gran “reparto” cinematográfico no implica reparto de las ganancias.
         Pocas industrias hay más atomizadas que la industria cinematográfica yanqui. Un puñado de imperios monopólicos globalizados, protagoniza anualmente un pleito inter-burgués donde se matan por un botín muy jugoso que implica poder económico y político3… como siempre. “Un informe del Departamento de Comercio se refiere a los desembolsos de consumo en cine, video y música grabada en el mercado doméstico estadounidense. ¡El gasto de los consumidores ascendió a cerca de 35 mil millones en 1997 y se espera que se eleve a más de 41 mil millones en 2000 y 49 mil millones en el 2004,en dólares corrientes4” Los ganadores suelen llevarse unas estatuillas. Y cobran, además, por dejarnos ver su “premiación”. Cada Oscar mide 34 centímetros y pesa cuatro kilos. “Una investigación reciente de la UNESCO muestra que los cinco principales países productores de películas entre 1988 y 1999 fueron: la India, con un promedio de 839 filmes anuales durante ese lapso; China y Honk Kong, con 469; Filipinas,456 películas; Estados Unidos, con un promedio de 385; y Japón, que produjo una media de 238 filmes por año. 40 Pero una cosa es realizar una gran cantidad de películas (como la India) y otra es hacerlas circular por el mundo (como Estados Unidos)5”. 1, 839, 870,900 visitantes a salas cinematográficas6. Dice alguien que, “Como lo que vende crea escuela7…” Podríamos comenzar a escribirle otro final a esta película. ¿Podríamos?

1 http://www.el-mundo.es/elmundo/2001/03/19/cultura/985019481.html
2 “En 1915, la industria cinematográfica empleaba a unos quince mil trabajadores en Hollywood, desde donde se producía más de sesenta por ciento de las películas estadounidenses”. Enrique Sanchez Ruiz : http://www.documentalistas.org.ar/nota-informes.shtml?sh_itm=f50daf04e9214986ae69704bd56c39df
3 Aquí se incluyen entre muchas otras empresas a algunas de las "tradicionales " majors estadounidenses, que en diferentes momentos han sido adquiridas por corporaciones de otros países; por ejemplo, Fox Entertainment Group (de la firma "australiana " News Corp., propiedad del magnate naturalizado estadounidense Rupert Murdoch); Universal Pictures (antes subsidiaria de la firma canadiense Seagram -adquirida en 2000 por Vivendi, de Francia); Columbia Pictures y Tri-Star Pictures (de la japonesa Sony Corporation). 26 Estos datos introducen un aspecto importante y paradójico: el que la propia industria cultural audiovisual "estadounidense " está altamente "transnacionalizada " USITC,Recent Trends in US Services Trade,Washington,US International Trade Commission, 2001. Hollywood y su Hegemonía: Una aproximación Histórico-Estructural por Enrique Sánchez Ruiz.
Profesor e investigador del Departamento de Estudios Políticos de la Universidad de Guadalajara, México http://www.documentalistas.org.ar/nota-informes.shtml?sh_itm=f50daf04e9214986ae69704bd56c39df
4 US Industry and Trade Outlook,2000 ,Washington,International Trade Administration,US Dept. of Commerce/McGraw Hill,p.32-1. http://www.documentalistas.org.ar/nota-informes.shtml?sh_itm=f50daf04e9214986ae69704bd56c39df Hollywood y su Hegemonía: Una aproximación Histórico-Estructural por Enrique Sánchez Ruiz.
Profesor e investigador del Departamento de Estudios Políticos de la Universidad de Guadalajara, México
5 Enrique Sanchez Ruiz : http://www.documentalistas.org.ar/nota-informes.shtml?sh_itm=f50daf04e9214986ae69704bd56c39df
6 http://www.worldometers.info/
7 Esto es Hollywood Parte II, Opinión de KarlGauss sobre Tarde del 16 de Enero de 2003
http://www.ciao.es/Tarde__Opinion_637699

jueves, 7 de febrero de 2013

Visivilizaciones e In-visibilizaciones



Filosofía de la Imagen
Visivilizaciones e In-visibilizaciones
Fernando Buen Abad Domínguez

Tarde o temprano, quien se propone enfrentar el dilema de “objetivar “subjetividades” o trasmitir realidades fielmente (en cualquier medio y soporte) debe estanciarse en el problema de la “imagen”, y fijar posiciones. Problema filosófico por antonomasia y, por eso mismo, problema práctico, problema de acción. Nada más patético que dedicar una vida a trabajar con una materia, como la “Imagen”, de la cual se ignoran sus espesores, sus raíces y sus profundidades. Nada más doloroso, por alienado.
Cineastas, diseñadores gráficos, videoastas, periodistas, poetas, literatos, productores de televisión… a cual más, todo aquel que quiere trasladar una experiencia o un conocimiento a otros, tiene ante sí, además, el problema de producir “imágenes” e “imaginarios”. Y no hay escapatoria, toda esa producción, se lo sepa o no, se lo acepte o no, está profundamente determinada, además del peso de la lucha de clases y del peso de la ideología de la clase dominante, por el peso de las luchas emancipadoras su necesidad, su importancia y sus avances. Es esa una de sus complejidades dialécticas. Sin atenuantes y sin eufemismos.
Debe haber un puno límite, un freno, un momento de crítica y auto-crítica que nos permita detener la andanada “empirista” descomunal dominante, no carente en muchos casos de creatividad y talentos, pero que nos plaga con producciones huérfanas de instinto teórico o de bases conceptuales. El producto de un  hacer por inercia, de un hacer la sobre la marcha, “a ver qué sale”, a la intemperie de compromisos concretos con lo que socialmente es necesario, incluso para lo más individual. Frenar la improvisación consuetudinaria. Detener las marejadas de productivismo superfluo y convertirlas en fuerza filosófica conciente de su papel histórico y, Stricto sensu, político.
El “empiriocriticismo”[1] como lo demarcó Lenin, es, además, una injusticia tremenda que deja ciegos a los más diversos productores de imágenes ante lo más deslumbrante de su riqueza que es re-presentar la realidad dirimirla, cotejarla, exponerla y entenderla como problema colectivo e histórico. Todo en “imágenes”. Es doloroso conocer a un fotógrafo, a un camarógrafo, a un editor de imágenes… incapaz de “ver”, o saber, las honduras conceptuales de su obra por contentarse con la “forma”, con la “apariencia”, con la “superficie” o con lisonjear al mercado de las fachadas. Rota la relación entre mirar y reflexionar.
Contamos, por ejemplo, con una muy rica producción teórica que merece ser estudiada críticamente, contamos con foros y espacios de investigación y contamos, principalmente, con la necesidad urgente de entender de qué hablamos cuando hablamos de producir imágenes y sus sistemas multidisciplinarios de reproducción y divulgación. Contamos con la necesidad imperiosa de combatir la irresponsabilidad que, a sabiendas o no, por la vía de la ignorancia nos hace cómplices de un modo de producción hegemónico, predilecto de todas las formas de esclavitud de conciencia a la hora de manipular la “realidad” y, con “imágenes”, hacer visibles sus mentiras e invisibles las verdades sociales.
  Aquí insistimos en la necesidad de estudiar críticamente, de comprender, de abordar la producción de imagen desde la plena  conciencia de los contenidos. Interrogar a las herramientas de producción y re-producción, a las necesidades y las realidades… con una base filosófica y metodológica poderosa que nos habilite para indagar, en las superficies y en las profundidades, ese proceso humano magnífico, maravilloso, enigmático y complejo, con el que toda su Historia, desde los muros rupestres hasta las pantallas 3D, desde la escritura cuneiforme hasta la poesía contemporánea, la humanidad dejó, deja y dejará testimonio de su paso y sus aportes. De “viva imagen”.   


[1] http://www.elmilitante.org/images/stories/PDF/lenin%20-%20materialismo%20y%20empiriocriticismo.pdf

viernes, 9 de septiembre de 2011

Narramos con imágenes el ascenso de nuestras luchas.


Contra el Plano Obsecuencia
Un perro andaluz
Fernando Buen Abad Domínguez
En la primera escena de Un Perro Andaluz, un joven español llamado Luis Buñuel fuma serenamente un cigarrillo y saca filo a una navaja contra una correa. Observa el cielo nocturno. Una nube pasajera bisecta la luna. Buñuel separa con los dedos los párpados de una mujer que nos está mirando y mirando cómo la miramos. Buñuel acerca la navaja al ojo abierto y lo rasga de un solo tajo. La visión se derrama. Las visiones se contagian”. Carlos Fuentes.
Narramos con imágenes el ascenso de nuestras luchas. Crear Un Perro Andaluz no fue crear cine, fue, simplemente, recoger la crema del Automatismo Psíquico. No es un desplante estético enamorado de ser desplante. Es un manifiesto, un programa, una intervención poética sobre la cultura. Guerra Civil de los sentidos. Desorden organizado de los sueños. Blasfemia de sí como un documental anticlerical, ateo y marxista. Insurrección contra los silogismos de la miseria, con fecha y lugar de nacimiento. No es un acto reflexivo de la lógica lineal, es una acción directa, desde y hacia el contexto, que sólo puede leerse dialécticamente. Un Perro Andaluz bien puede ser un documental de la maldad, ruptura y promesa revolucionaria. Es una lucha política.
Un Perro Andaluz es manifiesto de militantes armados que luchan contra una sociedad que detestan, utilizan el escándalo es cierto pero no sólo, utilizan la moral revolucionaria de una época revolucionaria envuelta en crisis pero plena de lecciones que exaltan la pasión por la libertad su desmitificación y el nacimiento de un hombre nuevo. No es desplante literario o plástico, es una insurrección para cambiar la vida. Un perro andaluz es incomprensible en el sentido didáctico que algunos intentan suponer para sus explicaciones. Un Perro Andaluz es distancia antagónica frente a la putrefacción más apestante y la maldad fétida que dejó sembrada la muerte en cada resquicio de futuro. Es un malestar que se decide a luchar con las armas de la fuerza humana más íntima en el vientre mismo de la Historia vigente… paridora de revoluciones.
No es un grito, es un himno que mete las manos en la miseria, emerge de ella y se dispone a transformarla "Nuestro film, entra de lleno en todo esto. Oscila dentro del mismo mundo..." Un Perro Andaluz ofrece una maleabilidad necesaria, no del lenguaje sino de la realidad burguesa. Un Perro Andaluz propone un viaje en un vagón de barbarie que hace rechinar los dientes a cualquier ciudadano “bien educado” no importa la calidad de su dentadura y conocimientos. Uno no puede estudiar Un Perro Andaluz a la manera convencional de ciertas Historias y críticas comunes, algunas de ellas frecuentadoras de páginas faranduleras.
El dilema de estudiar Un Perro Andaluz es el dilema de intervenir contra los preconceptos envueltos en las contradicciones de la vida esclavizada, alienada, en nuestros tiempos. Uno necesita otros métodos, guías, estrategias para explorar de manera pertinente lo que se ofrece al pensamiento y a la acción desde un episodio fílmico que se niega a tener “planteamiento, desarrollo y desenlace” a la manera de las narraciones convencionales merecedoras de escrutinios rigurosos sobre su origen, impacto y alcances en la cultura occidental, al menos. Imposible traducir los enigmas de Un Perro Andaluz. Es una tarea que tomará mucho tiempo. Un Perro Andaluz forma parte de la vida real. Su concepción de la imagen como visión permite experimentar la realidad misma desprendiéndola de toda noción de “relato” con moraleja, aquí no hay representación lineal. Es un pasaje de ida, al plano simbólico, por episodios materiales que liberan la construcción interior como relato de imagen aunque la imagen oscurece para dejar ver el fulgor del deseo y de la rebeldía.
En Un perro andaluz la realidad ha sido tomada, sus calles, personas bicicletas... los cofres fueron abiertos. Cuesta entenderlo. Se exponen los valores de la inquietud respecto a la suerte de la realidad. De ahí brota todo. Se trata de episodios decisivos con significación y valor propios. El pasado se actualiza enseguida y se completa desesperadamente. Sencillamente nada que decir. Sólo está la razón amedrentándose porque no existe algo que pueda ser juzgado. Se trata de la desintegración de un mundo cínico. Por él pasan todas las realidades como una enfermedad ideológica.
Quizá alguien sepa a dónde va, suficientemente visto y oído, este muladar donde pasan cosas así. Inicia una especie de elegía a las miradas perdidas como oda a los traficantes de la ceguera que defienden la propiedad privada con toda oportunidad. Se trata de distanciarnos del cine para adentrarnos en las potencias magníficas de la imaginación a despecho de lo horrible. Enfrentamiento dialéctico con el mundo real. Salutación de la dimensión onírica no irrealizada o des realizada. Teníamos que buscar el argumento. Dalí me dijo: "Yo anoche soñé con hormigas que pululaban en mis manos." Y yo: "Hombre, pues yo he soñado que le seccionaban el ojo a no sé quién." "Ahí está la película, vamos a hacerla." En seis días escribimos el guión. Estábamos tan identificados que no había discusión. Escribíamos acogiendo las primeras imágenes que nos venían al pensamiento y, en cambio, rechazando sistemáticamente todo lo que viniera de la cultura o de la educación. Tenían que ser imágenes que nos sorprendieran, que aceptáramos los dos sin discutir. Nada más. Por ejemplo: la mujer agarra una raqueta para defenderse del hombre que quiere atacarla. Entonces, éste, mira alrededor buscando para contraatacar y (ahora estoy hablando con Dalí) "¿Qué ve?" "Un sapo que vuela" "¡Malo!" "Una botella de coñac." "¡Malo!" "Pues ve dos cuerdas." "Bien, pero ¿qué viene detrás de las cuerdas?" "El tipo tira de ellas y cae, porque arrastra algo muy pesado." "Ah, esta bien que se caiga." "En las dos cuerdas vienen dos grandes calabazas secas." "¿Qué más?" "Dos hermanos maristas." "¡Eso es, dos maristas!" "¿Y después?" "Un cañón." "¡Malo! Que venga un sillón de lujo." "No, un piano de cola." "Muy bueno, y encima del piano de cola, un burro... no, dos burros podridos." "¡Magnífico!"... o sea, que hacíamos surgir representaciones irracionales, sin ninguna explicación.
Se producirá la rebelión de las imágenes si no nos equivocamos. Cambiará la dirección contra cualquier vacilación donde no falta, de forma desinteresada, la verdad de la mentira. Los personajes de Un perro andaluz toman bastante en serio lo que no comprendemos... lo que ellos comprenden tan bien. Su realidad hace balance al final sobre la palabra estupidez y contrasta con la nuestra lógica. Todos han estado ciegos desde la marcha de la navaja al humor vítreo. Se trata de una Historia de poder explicado con las imágenes más diversas, con la vulgaridad que ha superado las frases embrolladas. Fraseología de imágenes mudas y ciegas sin acento ni carácter que nada pueden decir. La película está llena de predicciones que contradicen un principio insoportable. Sin pudor, los humores, bajo un disfraz de mundo civilizado, toman el tiempo más esclarecido de la cultura. Con condescendencia y desprecio irónico los movimientos de cámara miran de arriba abajo esa realidad que pronuncia modales de época.
Esos burgueses se hallan imbuidos de respeto, incluso de devoción hacia sus fundamentos y su desprecio. Comparten su desprecio por la Historia simplemente a nivel de preocupaciones. Son autoridades terrestres y oníricas en ardor de civilización material cultivada con formas educadas y no poca urbanidad incorporada a la carne… a la sangre de sus pulsiones. En el interior de la película empieza a brotar la convicción de que entender cuidadosamente, como analista cultivado, será totalmente estéril. Vahos de la guerra con una civilización en cuatro patas que grita patrióticamente el nacimiento de los gusanos en los cadáveres, con estilo periodístico. Vahos de guerra farfullando de forma prolija un parlamentario profesional de enterradores. Vahos de rutas domésticas obstaculizadas por la sangre ¿Hay otra cosa que explicar? Una obra de fórmulas en que el autor ha abusado hasta el exceso de su crueldad. Y se agradece porque la descarga donde debe. Sin compasión más y fuerte que el poeta. Drama sin forma muy transparente por sus fragmentos descriptivos y sus arrebatos líricos. La tarea de destrucción actúa hondamente sobre inconsciente prisionero y descubre la situación político-económica en esos años de crisis extrema. Se trata de una locura no imputable a Buñuel porque ella misma vive en toda la realidad que lo rodea, que es difícil explicar si no es con fragmentos de rebeldía superpuesta como provocación y acción entre lo incomprensible y el sueño. Historia veleidosa con un caudal expresivo que contiene una visión contra el mundo decadente. Un Perro Andaluz interviene la imaginación que sabe colectiva y social. Elabora metáforas que enfrentan la razón económica y técnica contra las razones espirituales.
Es una película aleccionadora que expone a la burguesía atrapada en su crisis. Pone en crisis el optimismo del mundo burgués que produce monstruos. Eso perturba la vida interior del espectador y la proyecta, la empuja afuera con la omnipotencia del deseo para despertar la conciencia de las necesidades. Es una acusación a todo lo que atenta contra los instintos de libertad y son ellos mismos fascinantes y perturbadores al mismo tiempo. Muchas cosas de la realidad están comprometidas en cada toma como síntesis de la colisión entre el deseo, la necesidad y cuanto se interpone para impedir sus satisfacciones. Intervenciones revolucionarias hechas con la inteligencia que halla lo que está en el espíritu libre. Las entrañas de la humanidad puestas al descubierto de nuestras mentes como en un espejo que muchas veces nos horroriza.
Esa es su poesía trágica pero optimista. "En el cine se suelen contar por desgracia cosas que ya se saben antes de entrar. Me gusta que me cuenten lo que no conozco."En Un Perro Andaluz Buñuel traza también un grito de dolor que identifica la soledad y la alienación. Trasfondo implícito en su concepción del movimiento con las imágenes y planos que tratan de modo abstracto el mundo intento. Eso se siente en los paisajes urbanos como símbolo opresivo, hostil y corrupto que reduce todo a un patrón vulgar producido en masa, abandono del hombre rodeado por la esterilidad de su esclavitud histórica. Un Perro Andaluz trata la crisis de crueldad y angustia sexual que tiene todo el horror de un choque violento entre la necesidad y el deseo.
La película está fraguada con imágenes que producen choques con el paisaje gris y blanco de manos invisibles y calaveras, paisaje con gritos de socorro interminables, fulgor mortal que precede su inmersión en el espanto de las obsesiones y visiones nocturnas.“Evidentemente se pueden deducir gran número de símbolos, en la medida en que la película es la objetivación de deseos recalcados o presentados irracionalmente, pero cuyas imágenes, como Freud dejó muy claro, son siempre transposiciones de otras imágenes dejadas por el subconsciente.” Buñuel. Un Perro Andaluz no posee depósitos ordenados para la retórica formalista ni cargas semánticas estereotipadas. Lo que se ve también es invisible y es nombrable sólo con la fuerza de la negación dialéctica a la crueldad y el desamparo sórdido de las miserias todas. Trasciende sus planos hacia los planos de quien mira mirándose. Se trata también, por supuesto, de humor negro, inteligente e irónico que estalla en la cara de la Historia saturada con retórica de dictadura militar, religiosa, artística o financiera. Automatismo Psíquico de imágenes en acto de amor embriagado de revolución.
Un Perro Andaluz es un cordón umbilical nutriente que bajo sus condiciones detona barreras con irrupciones coautorales. Todos ponen. Atmósferas, contextos, luces, alucinaciones de personajes, objetos, espacios, densidades oníricas, etc., comprometen una capacidad de hechura donde incluso lo repugnante para la lógica es baluarte para la estética.“Si se le permitiera, el cine sería el ojo de la libertad. Por el momento, podemos dormir tranquilos. La mirada libre del cine está bien dosificada por el conformismo del público y por los intereses comerciales de los productores. El día que el ojo del cine realmente vea y nos permita ver, el mundo estallará en llamas” L. Buñuel. En Un Perro Andaluz se evidencia la intuición de un lenguaje sobre el que se avanza no sin sobresaltos. Se trata de una intuición en marcha que sirve para una praxis del film como germen y fruto de una revolución estética, que se sabe incompleta si no está inscrita en una revolución total, y que no se contenta con explicaciones eruditas o místicas. Su búsqueda pone las bases de una semántica, sintáctica y pragmática en lucha contra la cultura audiovisual vigente. A pesar de que se lo ignore. Un Perro Andaluz es un arma contundente que transforma al usuario en creador de escaramuzas estéticas.
Nadie sale indemne. Insulta a la moral del arte, a sus buenas costumbres para salirse con la suya con ironía virulenta, brutalmente poética y sabia. Esgrime el humor negro que desnuda a la humanidad para ponerla en el punto justo del trance revolucionario donde optar es cuestión de vida o muerte. “...lucha de miradas opuestas: la mirada insatisfecha, condenada, peligrosa, secreta, contra la mirada confortable, conformista, consagrada; los ojos del mundo total, contaminado, anhelante, revolucionario, contra la ceguera del orden establecido” Práctica del Automatismo Psíquico. Persistencia Revolucionaria. No sublimemos a Buñuel porque eso contribuye a que lo olvidemos. La creación de imágenes gracias al automatismo psíquico es espontánea. No necesariamente arbitraria. Breton busca "comparar dos objetos lo más alejados el uno del otro o, con otro método, confrontarlos de una manera brusca y sorprendente"... "la más fuerte imagen surrealista es aquella que muestre un grado de arbitrariedad más elevado".
Las imágenes del Automatismo Psíquico demuelen las leyes lógicas del raciocinio vulgar y las categorías emporio criticistas sobre el espacio y el tiempo. Están profundamente comprometidas con el concepto de azar objetivo que según Breton resulta del encuentro de realidades en un mismo plano a partir de realidades independientes entre sí. El nacimiento de las imágenes surrealistas en el cine es el nacimiento de las imágenes como arma revolucionaria. Las imágenes insurrectas. Un mundo en el que las imágenes antes muy confiables como en la pintura, son ahora una amenaza oculta a la vista. El paisaje nocturno donde se antesala, con un cigarrillo insecto, otro panorama de acero espejíneo y helado importa porque viene de linderos próximos al sueño y al alma, donde el amor está en carne viva y corren brisas del espíritu increíbles con sonidos invisibles. Es el valor de la imagen punzante como medio para detonar emociones poderosas gracias a esa estética de la provocación. Buñuel describe de este modo su intención: “Lo que quiero es que el film no os guste, que se proteste”, estando dirigido contra “la sensibilidad artística y contra la razón”, ya que “su objetivo es provocar en el espectador reacciones instintivas de repulsión o atracción. Nada en la película simboliza ninguna cosa.”
El discreto encanto de la irreverencia.
Luis Buñuel es uno de los directores-poeta más importantes del cine. Su obra, 32 películas en cincuenta años, es una de las contribuciones más revolucionarias en la cinematografía mundial. Contribuye en la praxis del surrealismo fílmico con una tares dialéctica doble constructivo-destructiva ayudado por su estética del onirismo, la irreverencia como acto de conciencia, la violencia poética sobre el espectador y el develamiento de cuanto yace escondido voluntariamente o no en cualquier parte, incluido el inconsciente. Aunque muchos descifradores de íconos, psicólogos e intelectuales se empeña en sepultar a Buñuel en un sarcófago formal de onirísmo estético pleno de arte inconsciente in Vitro, Buñuel es un revolucionario, ateo, republicano y comunista lleno de ironías, humor y entusiasmo guerrero. Justo como más se le indigesta a la burguesía.
Buñuel cercena los ojos de cierta estética acostumbrada al cachondeo visualista, fácil, de algunas iconografías cinematográficas estereotipadas. Buñuel abre una llaga ocular profunda por donde escurren los néctares ideológicos más íntimos de la percepción y la lógica hegemónicas. Buñuel pone sobre el filo de su navaja los sistemas éticos y estéticos burgueses. Buñuel escarba en los roperos íntimos de la conciencia y desacomoda todas las prendas, reta al deseo y lo obliga a hacerse patente. Buñuel interrogó al futuro que vio claro con el poder de su intuición portentosa, produjo una obra de genio y con genio en la que se sintetizan todas esas cosas que no son fáciles de ver.
Técnica fílmica como arma del Automatismo Psíquico Para eso usa planos medios y generales estáticos que exhiben objetivamente el desorden, la anarquía y la barbarie. Retrata la vulgarización de la vida sin clemencia. Interviene con su técnica, velocidad y tensión el ritmo de la realidad y la somete al juicio sumario de las emociones. Lenguaje convulsivo, el cuerpo es parte del desorden, de lo seccionable lo que se fractura o corta impúdicamente... impunemente con el lirismo trascendental de la explotación de masas. Se trata de una visión monstruosa, violenta y cotidiana de la realidad enfermera de una sociedad enferma. Paisaje desolador y destructivo. El ojo seccionado es un sonido atronador cuya energía radica en la incitación a un diálogo sin palabras y entre temblores del inconsciente. Reconocemos una línea que sirve directamente para de las claves la vista que intenta quebrantar toda falacia dicotómica entre realidad y fantasía. «Lo más increíble de lo fantástico es que lo fantástico no existe, todo es real» A. Bretón. Buñuel, manifiesta el lirismo del deseo sin preocupaciones modestas o asépticas que no reside en absoluto en la belleza de las imágenes sino en la acción.
No se trata sólo de la aparición de sueños sino de un reflejo directo de la realidad. Es una vivencia del sueño en vigilia que reproduce y transcribe la realidad toda, es decir con sus miserias y magnificencias históricas, como cultura universal del inconsciente. El espectador deja de serlo para descubrirse ante su confusión con sentimientos, reminiscencias lúdicas y verdades donde todo va más allá de las imágenes proyectadas. Un Perro Andaluz inaugura “la estética de la bofetada”, la sacudida como condición de diálogo. Un Perro Andaluz es bofetada a la fatalidad. Una mirada al absurdo donde se confina a la vida misma, al deseo en su estado de prisionero, los sueños devaluados y las pasiones desconfiables en una cultura fabricante de miseria y miserias.
Pone en la pantalla túneles imantados que succionan el caldo subconsciente del público y trasladan la pantalla cinematográfica al interior del espectador. Así comienza un Automatismo Psíquico de imágenes nuevas, representación y realización donde leer es escribir y viceversa... juego distinto más cercano al sueño. Con Un Perro Andaluz, Buñuel hace del cine un hecho exponencial que se multiplica según el número de asistentes y el número de imágenes que cada cual produce y reproduce en su interior. Cine nuevo, cine portátil, cine adentro. ¿Estaba ahí antes? La "belleza" de Un Perro Andaluz se produce por la evidencia de un drama en el corazón de la realidad que no soporta su retrato de miseria impuesto por la historia contemporánea.
La “belleza” está en la bofetada. Un Perro Andaluz es un paisaje de doble fondo que no se encuentra sólo por la soledad ni por lo desvalido del mundo moderno ante la barbarie. No se trata de un simple plano onírico de la realidad como suele reducírsele para tranquilizar mojigatos. Se trata de un retrato descarnado de la realidad como sumatoria dialéctica de lo concreto y lo subjetivo en una Historia traumática impregnada por todas las desgarraduras de las guerras, de la rebatinga obscena por los mercados, la condena a la esclavitud y la hipocresía clerical. La película no es un desplante psíquico de inmadurez de juventud, ni locura excéntrica de intelectuales snob. El paisaje urbano de Un Perro Andaluz tiene atmósfera de ciudad sórdida hija de la humillación burguesa. Territorio desolado de la alienación que los devora espíritus y mano de obra barata. La respuesta de Un Perro Andaluz se proyecta a punta de bayonetas caladas contra la barbarie. No admite equívocos ni reduccionismos sublimantes. No es arte. Es el paisaje de un mundo con seres humanos débiles, pobres, locos y embrutecidos. La miseria no puede se embellecida. Se ve la humanidad como un cadáver de burro a las puertas de la descomposición. Las hormigas van y vienen del cuerpo por un agujero mítico muy cristiano que es el pan y la sal que comen los curas. El sexo es impotente y enfermo.
La crisis social es ancha y profunda prostituta de burócratas que fabrican la modernidad burguesa. Un Perro Andaluz no sólo es imaginación destructora, es imaginación revolucionaria que se sirve de toda la herencia cultural e ideológica para armar una lucha intensa en los campos de la imaginación y la poesía. Lucha contra la moral burguesa. Los mediocres que inyectan a la pantalla (cualquier pantalla) mil profundidades con sublimaciones empiristas o criticistas, como si se sintieran en su casa, con sus rostros embotados de inteligencia semiológica se encargan de narrar al detalle la apasionante historia del esperpento ideológico que les habita con sus aventuras pequeño burguesas que les hacen vivir felices cobrando sueldos de erudito porque no les pasa estrictamente nada. Según nos explica Buñuel "tenían que ser imágenes que nos sorprendieran, que aceptáramos los dos sin discutir. Nada más. [...] Hacíamos surgir representaciones irracionales, sin ninguna explicación" (Buñuel citado en Vidal, 58). Sanchez Vidal, Agustín. Luis Buñuel, Obra cinematográfica. Ediciones J.C.: Madrid, 1984.Buñuel piensa que "en lugar de tratar de explicar las imágenes deberían aceptarse tal como son. Me conmueven, me repugnan, me atraen? con eso debería bastar" (Buñuel citado en Vidal, 63). Un Perro Contagioso: Un Perro Andaluz fue realizada con Salvador Dalí es “nada de hermoso” propone otra expresión que intenta esclarecer la capacidad subversiva del cine. Parece al inicio un cuento convencional que nos introduce al campo de ciertas convulsiones estéticas (“la belleza será convulsiva o será nada”).
Una navaja corta el ojo de todos, nada será visible de la misma manera. Es un Manifiesto fílmico de Automatismo Psíquico. No se debe olvidar: "Un perro andaluz nació como la confluencia de dos sueños". Un Perro Andaluz mira a la angustia humana sin hermosearla, anida una ansiedad violenta producida por las obsesiones de la represión toda, incluida la sexual. Mira la confrontación entre el amor y una sociedad corrompida y tradicional y decadente encarcelada por la religión y todo cuanto esclaviza. Un Perro Andaluz, es sucesión dialéctica de imágenes con una lógica real, objetiva por emocional e histórica. Contemporánea.
El objetivo "era provocar en el espectador reacciones instintivas de repulsión y atracción. Nada en la película simboliza ninguna cosa". Es su base, la vida contemporánea sometida al juicio sumario del nudo emocional rabioso que genera, también. Nada tiene que ver con una obra de arte, es una intervención en lucha de clases para cambiar al hombre y transformar al mundo destruyendo la burguesía, superándola dialécticamente desde sus pilares (religión, familia, propiedad privada, cultura y fuerzas represivas) Guerra de imágenes sin cuartel para la liberación definitiva de la humanidad. Las imágenes se pegan en el lugar que ocupa la sucesión de reacciones. Laboratorio necesario para la ruptura que se genera automáticamente. Como interacción de un retrato de clase donde uno de los componentes copia la información innecesaria y rellena una puesta en común. Podría ser, entre otros.
Un Perro Andaluz, el film surrealista más famoso de la historia del cine. Imágenes que cuentan una historia a fuerza de invocar sus sensaciones. Poesía a bofetadas con metáforas rabiosas. Anticlerical profundo, Un Perro Andaluz es una edad de oro llena de disturbios morales prohibidos por la censura de la lógica. Guerra civil del entendimiento. No es extraño que estalle en la conciencia como torrente de aguas y arrebatos putrefactos entre seres putrefactos. Obra moral, por histérica, por cadavérica, por arbitraria. Moral del burro podrido arrastrado sobre el piano, moral de seminaristas con su educación tradicional. Moral de distancias que nos separa en mundos antagónicos donde todos sin excepción se hallan en el cráter de la putrefacción más apestante.
Un Perro Andaluz busca el instinto. Su maldad es Oda al Santísimo Sacramento, oda fétida y que pone erecta la navaja sobre el ojo. A pesar de todo dentro de lo irremediablemente racional Un Perro Andaluz no es lo mejor que existe. El capitalismo es más violento. Produce “un malestar más grande que la idea de un Dios, que la materia fecal que fluye en el vientre de las mujeres bonitas, que la Sociedad de Cursos y Conferencias, que la jota aragonesa, que los conciertos de la sinfónica. Repugna por los cuatro costados”. “En 1951, presenté Un Perro Andaluz en un cine club de los alrededores de París. El público, en gran parte compuesto de obreros, reaccionó de diversas maneras y (es necesario confesarlo) más bien desfavorablemente; sin embargo, durante los debates que siguieron a la proyección, planteé la pregunta: "¿No hay nadie a quien esto les haya gustado?" Una mujer (cuarentona, con aspecto de criada y habituée de cine los sábados a la tarde) respondió: "¡A mí!” Insistí: "¿Por qué?", y ella formuló la mejor respuesta posible que supera todos los discursos analíticos: "¿Y yo qué sé? Me gusta; eso es todo".

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