Enseñanza de la Imagen en F.I.L.M.

Dejemos de formar servidores dóciles para la farándula audiovisual, lo que hace falta son profesionales de la Imagen, multidisciplinarios, críticos y creativos.

Fernando Buen Abad Domínguez

Lo que hay que Ver:

Detrás de cada Imagen producida para un interlocutor audiovisual, está una posición política, un conjunto de certezas y de dudas obedientes a una manera específica de comprender el mundo sus problemas y sus soluciones. Hay cineastas que luchan con sus ideas para cambiar lo que entienden como injusticias, errores o desviaciones sociales y hay cineastas que están muy contentos con el mundo tal cual se ofrece. También los hay intermedios e intermediarios, ambiguos, anodinos, eclécticos, reformistas… estos últimos son los peores. Estudiar los lenguajes multidisciplinarios de la Imagen, analizarlos e incluso denunciarlos, sin una acción consciente, científica… es trabajo insuficiente. A la larga muchas escuelas terminan convertidas en muladares para desplantes contemplativos y estériles. Hay estudiantes y profesores a quienes nada les importa la realidad socio-económica y cultural, plena de calamidades, que aqueja a la humanidad. Contra esas posiciones es urgente un debate definitivo… definitorio.

Hay que ver en qué estado está la producción de Imágenes y su estudio en las aulas. Sus atrasos y deformaciones. Hay que ver a qué clase de vicios del “glamour” se somete a muchos estudiantes para venderles cuentas de vidrio cinematográficas entre ilusiones y fraudes. A cambio hay que hacer que ocurra el acto extraordinariamente complejo de producir, exponer, analizar, enriquecer el conocimiento de la Imagen en colectivo, guiado por un programa científico, con docentes militantes de la honestidad teórica y estudiantes comprometidos en actuación social plena. Ver que se garantice la independencia económica y política de la ciencia, su independencia frente a los devaneos mercantiles o sectarios, su rigor y su capacidad de intervención social en la producción del conocimiento. Ver de manera colectiva, crítica y dialéctica que se tenga por certeza la mayor pasión por la verdad y la fortaleza de la ciencia al servicio de la libertad humana y de su comunicación no alienada. Ver que las aulas y los talleres no sean burbujas indiferentes a lo que pasa en las calles, en las fábricas, en las cabezas y los corazones de los pueblos y en la lucha de clases.

Hoy por hoy, de manera hegemónica, buena parte de la educación en materia de Imagen se ha vuelto una mercancía más. Determinada por las leyes del mercado y las necesidades de control burgués sobre las masas, muchas escuelas de Cine, TV o video… se acomodan a cierta teoría y práctica académica, no para contribuir a resolver problemas sociales nucleares sino para generar mano de obra útil al modo de producción audiovisual dominante. La enseñanza del cine, del video o de la televisión no es ajena a la alienación. En las escuelas se reproducen las relaciones obrero-patronales y la lucha de clases. Hay profesionales del arribismo, de la mentira y de la explotación en contubernio con los burócratas. (y viceversa)

Hoy se privilegia para la "producción audiovisual" sólo lo que a ciertos criterios, no poco mediocres, les resulta “vendible”. Reina un clientelismo hipócrita interesado casi exclusivamente por las “opiniones” positivas de los mercado-logos. Se vende lo que ellos dicen que es rentable, lo que da beneficio a los dueños o directivos de cines, televisoras y agencias de publicidad. La industria de la educación en materia de Imagen es una fuente de beneficios, no sólo económicos, directos, cuyo ideal es la “producción masiva de expertos en farándula”, sino la producción rentable de profesionales para que los llamados “medios de masas”, de “cultura de masas” capaces de ganar “audiencias”, capaces de vender el imaginario capitalista metido en caballos de Troya fílmicos.

Hacia un diagnóstico generalizado: Cine, TV, video e Internet amenazados…

Hay una lista enorme de payasadas academicistas, escolásticas, burocráticas y “snob” al acecho de muchas de las escuelas que enseñan lenguajes audiovisuales. Se trata de una lista larga de proyectos saliváceos que se olvidan de lo que objetiva, realmente, desoladoramente son las experiencias audiovisuales monstruosas que el capitalismo ha engendrado. Sálvense las excepciones.

Es realmente preocupante el paisaje en la enseñanza de la Imagen mercantilizada. En apenas unos 110 años reina impúdicamente el lastre cultural descomunal de la cultura burguesa que, con su que lógica del mercado, nos atiborra cada pantalla, cada superficie disponible. Plagan cada centímetro de nuestra vista, noche y día. Diversidad de lo mismo para lograr un objetivo repetitivo hasta la náusea: esclavizar conciencias. Hay que ver cómo se tapiza la mirada con imágenes e imaginarios del consumismo para hacer invisible la realidad de la mayoría.

Hay peligros y persecuciones de todo tipo, están al acecho, tras las puertas de las aulas, las oficinas, los baños… hay “orejas” y “espías” voluntariosos atentos a “denunciar” todo lo que suene a “zurdito”, “rojo”, “rebelde”, “marxista”… cualquier queja, propuesta, observación, crítica, diagnóstico… que no coincida con la opinión de los patrones o los jefes.

Hay escuelas de la Imagen que hacen de la ciencia una payasada mercantil. Se expende palabrería sin rigor y opinología al uso. Se ocultan los libros “incómodos”, las críticas serias, la verdad objetiva y toda posibilidad de transformación radical de la sociedad y de sus medios o modos para producir comunicación no alienada. Se omite la investigación participativa y consensuada, se omite el diagnóstico crítico, el análisis dialéctico de las causas socio-económicas y los efectos superestructurales de la barbarie y la miseria, se omite la razón y se omite la pasión por la verdad a cualquier costo. A cambio se aplaude la mansedumbre, la desorganización gremial, el efectismo erudito, la saliva hipnótica y culteranismo de los libros propios.

En no pocos lugares se educa para la concentración y monopolización de la producción de imágenes, se educa para el control de los lenguajes audiovisuales que deforman la realidad, la vida, las experiencias y deseos más personales y concretos. Se educa alienantemente para la alienación, se capacita para la extensión del poder económico y político del capital, muy “seductor” y muy capaz de alcanzar esa “tierra prometida”, reino de ejecutivos y de publicistas “genios”, reino de “creativos” y de “líderes de opinión”, reino de cineastas mansos y reino de la farándula toda: la manipulación de conciencias y el incremento de las ventas.

La necesidad de estudiar la Imagen y sus lenguajes multidisciplinarios de manera no alienante crece cuantitativa y cualitativamente a pesar del neoliberalismo y el posmodernismo, a pesar de los burócratas y los tecnócratas, a pesar de las vanidades y las calamidades. A pesar de los pesares. Es una necesidad que avanza, como se debe, mientras consolida su conciencia de clase, su conciencia transformadora, su capacidad de organización y de convocatoria. Es una necesidad que entiende el Trabajo de producir imágenes, su lugar histórico y sus reivindicaciones supremas, como una necesidad que busca, que avanza a la hora poética, que abraza el estudio de la Imagen como una responsabilidad política y científica, que entiende tal responsabilidad como episodio fundamental y fundante en el tejido de las relaciones sociales y que, por lo tanto, no se limita a estudiar las técnicas y las formas sino que avanza a estudiar los modos de producción de la Imagen junto con las relaciones de producción sin olvidar sus condicionantes históricas, económicas y de clase.

Estudiar la producción de Imágenes y sus lenguajes multidisciplinarios, opuestos a la alienación, implica estudiar fundamentos teórico-metodológicos, dialéctica política de las imágenes, ética y estética para transformar el mundo, economía política de los signos.

Algunos males mayores de los modelos dominantes:

1. Los designios de la globalización neoliberal, con su moraleja escatológica del “Fin de la Historia” desde la caída del muro de Berlín, han cruzado de lado a lado les estructuras de muchas las escuelas de la Imagen. No sólo en sus modos de administrase sino es sus curriculas más caras. Un tufo acentuado de tecnócratas engreídos insufla los principios del mercado a diestra y siniestra para una pasarela fanática de lo “ligth”.

2. Ausencia casi total de estímulo a las habilidades críticas. Es decir: qué va primero, qué segundo, qué es primordial, qué aleatorio, qué está de mal, según consensos e intereses de clase, y qué está bien. Terror patológico y acrítico frente a las jerarquías. Palabrería para esconder lo esencial. Fascinación por el show en todos los rincones de la existencia y pasión por la dictadura del raiting.

3. Zaping académico, zaping metodológico, zaping casuístico, zaping epistemológico… dictadura del zaping.

4. Todo breve, superfluo, fácil.

5. Descalificación a ultranza del marxismo.

6. Imperio de la posmodernidad en el rigor científico, intelectual-cultural; apología del pensamiento único. Para ellos la ciencia no es un arma para resolver problemas, sociales, naturales, políticos etc. sino adiestramiento mercantil para el mercadeo con el know how.

7. Empirismo desaforado.

8. Criticismo enfebrecido.

9. “Taylorismo Epistemológico. Para fortalecer la tendencia fuertemente pragmática que ha invadido el campo de la producción de conocimientos en materia de Imagen, se ha generado un taylorismo epistemológico, que formula que para ser más eficientes y competitivos en dicho terreno se debe crear una gran separación especializada en la operación y la producción del conocimiento. Así, en el campo de la producción de Imágenes ha surgido “una práctica que apunta a una super especialización en la división del trabajo, ya no sólo entre, sino al interior de cada una de las ciencias sociales”

10. El Conocimiento como Mercancía.

Nadie enseña la producción de Imágenes ingenuamente: ¿Por qué estudiar Cine, por ejemplo?

La técnica no puede ser enfrentada a la cultura, ya que constituye su principal instrumento. Sin técnica no existe cultura. El desarrollo de la técnica impulsa la cultura. Y la ciencia o la cultura general levantadas sobre la base de la técnica, constituyen, a su vez, una potente ayuda para el desarrollo posterior de la técnica. Nos encontramos ante una interacción dialéctica”. L. Trotsky.

Nosotros creemos que estudiar Imagen, seriamente, implica, bien visto, librar una batalla, la Batalla de las Ideas donde es imprescindible tener conciencia de la fortaleza propia de las Imágenes no alienadas (que siempre es social) y las fortalezas de nuestros intereses y lenguajes para contar historias. Implica entrenar la fortaleza ética para elegir, para profundizar, para contribuir a elevar a conciencia y hacer “visibles” las luchas humanas.

Tres objetivos inmediatos.

Nosotros tenemos la intención de enseñan producción multidisciplinaria de Imágenes -acústicas y visuales- pero no a “cualquier costo”. No tenemos vocación académica banal ni nos importan los devaneos del “glamour” fílmico. Creemos que una escuela de Imagen -capaz de abarcar el cine, el video y la televisión, al menos- ha de ser un espacio de formación exigente para formar profesionales especializados con bases éticas humanistas. Una escuela de Imagen debe ser motor de un desarrollo cultural visible y evidente. Una lucha contra todo lo que hace invisibles las mejores potencias de la humanidad organizada para emancipar su conciencia y su vida.

Y nada de eso es posible si no se entrena primero la metodología de la dirección al lado de la metodología para la creatividad fílmica. Tomar la dirección para impulsar la creatividad. He aquí los primeros tres cometidos de esta escuela:

Primer objetivo: Aprender a dirigir un proyecto de Imagen con talento multidisciplinario, crítico y riqueza expresiva.

Segundo objetivo: Entrenamiento permanente de las capacidades creativas basado en una cultura general sólida.

Tercer objetivo: Excelencia técnica, actualización permanente y pasión por la calidad.

viernes, 9 de septiembre de 2011

Narramos con imágenes el ascenso de nuestras luchas.


Contra el Plano Obsecuencia
Un perro andaluz
Fernando Buen Abad Domínguez
En la primera escena de Un Perro Andaluz, un joven español llamado Luis Buñuel fuma serenamente un cigarrillo y saca filo a una navaja contra una correa. Observa el cielo nocturno. Una nube pasajera bisecta la luna. Buñuel separa con los dedos los párpados de una mujer que nos está mirando y mirando cómo la miramos. Buñuel acerca la navaja al ojo abierto y lo rasga de un solo tajo. La visión se derrama. Las visiones se contagian”. Carlos Fuentes.
Narramos con imágenes el ascenso de nuestras luchas. Crear Un Perro Andaluz no fue crear cine, fue, simplemente, recoger la crema del Automatismo Psíquico. No es un desplante estético enamorado de ser desplante. Es un manifiesto, un programa, una intervención poética sobre la cultura. Guerra Civil de los sentidos. Desorden organizado de los sueños. Blasfemia de sí como un documental anticlerical, ateo y marxista. Insurrección contra los silogismos de la miseria, con fecha y lugar de nacimiento. No es un acto reflexivo de la lógica lineal, es una acción directa, desde y hacia el contexto, que sólo puede leerse dialécticamente. Un Perro Andaluz bien puede ser un documental de la maldad, ruptura y promesa revolucionaria. Es una lucha política.
Un Perro Andaluz es manifiesto de militantes armados que luchan contra una sociedad que detestan, utilizan el escándalo es cierto pero no sólo, utilizan la moral revolucionaria de una época revolucionaria envuelta en crisis pero plena de lecciones que exaltan la pasión por la libertad su desmitificación y el nacimiento de un hombre nuevo. No es desplante literario o plástico, es una insurrección para cambiar la vida. Un perro andaluz es incomprensible en el sentido didáctico que algunos intentan suponer para sus explicaciones. Un Perro Andaluz es distancia antagónica frente a la putrefacción más apestante y la maldad fétida que dejó sembrada la muerte en cada resquicio de futuro. Es un malestar que se decide a luchar con las armas de la fuerza humana más íntima en el vientre mismo de la Historia vigente… paridora de revoluciones.
No es un grito, es un himno que mete las manos en la miseria, emerge de ella y se dispone a transformarla "Nuestro film, entra de lleno en todo esto. Oscila dentro del mismo mundo..." Un Perro Andaluz ofrece una maleabilidad necesaria, no del lenguaje sino de la realidad burguesa. Un Perro Andaluz propone un viaje en un vagón de barbarie que hace rechinar los dientes a cualquier ciudadano “bien educado” no importa la calidad de su dentadura y conocimientos. Uno no puede estudiar Un Perro Andaluz a la manera convencional de ciertas Historias y críticas comunes, algunas de ellas frecuentadoras de páginas faranduleras.
El dilema de estudiar Un Perro Andaluz es el dilema de intervenir contra los preconceptos envueltos en las contradicciones de la vida esclavizada, alienada, en nuestros tiempos. Uno necesita otros métodos, guías, estrategias para explorar de manera pertinente lo que se ofrece al pensamiento y a la acción desde un episodio fílmico que se niega a tener “planteamiento, desarrollo y desenlace” a la manera de las narraciones convencionales merecedoras de escrutinios rigurosos sobre su origen, impacto y alcances en la cultura occidental, al menos. Imposible traducir los enigmas de Un Perro Andaluz. Es una tarea que tomará mucho tiempo. Un Perro Andaluz forma parte de la vida real. Su concepción de la imagen como visión permite experimentar la realidad misma desprendiéndola de toda noción de “relato” con moraleja, aquí no hay representación lineal. Es un pasaje de ida, al plano simbólico, por episodios materiales que liberan la construcción interior como relato de imagen aunque la imagen oscurece para dejar ver el fulgor del deseo y de la rebeldía.
En Un perro andaluz la realidad ha sido tomada, sus calles, personas bicicletas... los cofres fueron abiertos. Cuesta entenderlo. Se exponen los valores de la inquietud respecto a la suerte de la realidad. De ahí brota todo. Se trata de episodios decisivos con significación y valor propios. El pasado se actualiza enseguida y se completa desesperadamente. Sencillamente nada que decir. Sólo está la razón amedrentándose porque no existe algo que pueda ser juzgado. Se trata de la desintegración de un mundo cínico. Por él pasan todas las realidades como una enfermedad ideológica.
Quizá alguien sepa a dónde va, suficientemente visto y oído, este muladar donde pasan cosas así. Inicia una especie de elegía a las miradas perdidas como oda a los traficantes de la ceguera que defienden la propiedad privada con toda oportunidad. Se trata de distanciarnos del cine para adentrarnos en las potencias magníficas de la imaginación a despecho de lo horrible. Enfrentamiento dialéctico con el mundo real. Salutación de la dimensión onírica no irrealizada o des realizada. Teníamos que buscar el argumento. Dalí me dijo: "Yo anoche soñé con hormigas que pululaban en mis manos." Y yo: "Hombre, pues yo he soñado que le seccionaban el ojo a no sé quién." "Ahí está la película, vamos a hacerla." En seis días escribimos el guión. Estábamos tan identificados que no había discusión. Escribíamos acogiendo las primeras imágenes que nos venían al pensamiento y, en cambio, rechazando sistemáticamente todo lo que viniera de la cultura o de la educación. Tenían que ser imágenes que nos sorprendieran, que aceptáramos los dos sin discutir. Nada más. Por ejemplo: la mujer agarra una raqueta para defenderse del hombre que quiere atacarla. Entonces, éste, mira alrededor buscando para contraatacar y (ahora estoy hablando con Dalí) "¿Qué ve?" "Un sapo que vuela" "¡Malo!" "Una botella de coñac." "¡Malo!" "Pues ve dos cuerdas." "Bien, pero ¿qué viene detrás de las cuerdas?" "El tipo tira de ellas y cae, porque arrastra algo muy pesado." "Ah, esta bien que se caiga." "En las dos cuerdas vienen dos grandes calabazas secas." "¿Qué más?" "Dos hermanos maristas." "¡Eso es, dos maristas!" "¿Y después?" "Un cañón." "¡Malo! Que venga un sillón de lujo." "No, un piano de cola." "Muy bueno, y encima del piano de cola, un burro... no, dos burros podridos." "¡Magnífico!"... o sea, que hacíamos surgir representaciones irracionales, sin ninguna explicación.
Se producirá la rebelión de las imágenes si no nos equivocamos. Cambiará la dirección contra cualquier vacilación donde no falta, de forma desinteresada, la verdad de la mentira. Los personajes de Un perro andaluz toman bastante en serio lo que no comprendemos... lo que ellos comprenden tan bien. Su realidad hace balance al final sobre la palabra estupidez y contrasta con la nuestra lógica. Todos han estado ciegos desde la marcha de la navaja al humor vítreo. Se trata de una Historia de poder explicado con las imágenes más diversas, con la vulgaridad que ha superado las frases embrolladas. Fraseología de imágenes mudas y ciegas sin acento ni carácter que nada pueden decir. La película está llena de predicciones que contradicen un principio insoportable. Sin pudor, los humores, bajo un disfraz de mundo civilizado, toman el tiempo más esclarecido de la cultura. Con condescendencia y desprecio irónico los movimientos de cámara miran de arriba abajo esa realidad que pronuncia modales de época.
Esos burgueses se hallan imbuidos de respeto, incluso de devoción hacia sus fundamentos y su desprecio. Comparten su desprecio por la Historia simplemente a nivel de preocupaciones. Son autoridades terrestres y oníricas en ardor de civilización material cultivada con formas educadas y no poca urbanidad incorporada a la carne… a la sangre de sus pulsiones. En el interior de la película empieza a brotar la convicción de que entender cuidadosamente, como analista cultivado, será totalmente estéril. Vahos de la guerra con una civilización en cuatro patas que grita patrióticamente el nacimiento de los gusanos en los cadáveres, con estilo periodístico. Vahos de guerra farfullando de forma prolija un parlamentario profesional de enterradores. Vahos de rutas domésticas obstaculizadas por la sangre ¿Hay otra cosa que explicar? Una obra de fórmulas en que el autor ha abusado hasta el exceso de su crueldad. Y se agradece porque la descarga donde debe. Sin compasión más y fuerte que el poeta. Drama sin forma muy transparente por sus fragmentos descriptivos y sus arrebatos líricos. La tarea de destrucción actúa hondamente sobre inconsciente prisionero y descubre la situación político-económica en esos años de crisis extrema. Se trata de una locura no imputable a Buñuel porque ella misma vive en toda la realidad que lo rodea, que es difícil explicar si no es con fragmentos de rebeldía superpuesta como provocación y acción entre lo incomprensible y el sueño. Historia veleidosa con un caudal expresivo que contiene una visión contra el mundo decadente. Un Perro Andaluz interviene la imaginación que sabe colectiva y social. Elabora metáforas que enfrentan la razón económica y técnica contra las razones espirituales.
Es una película aleccionadora que expone a la burguesía atrapada en su crisis. Pone en crisis el optimismo del mundo burgués que produce monstruos. Eso perturba la vida interior del espectador y la proyecta, la empuja afuera con la omnipotencia del deseo para despertar la conciencia de las necesidades. Es una acusación a todo lo que atenta contra los instintos de libertad y son ellos mismos fascinantes y perturbadores al mismo tiempo. Muchas cosas de la realidad están comprometidas en cada toma como síntesis de la colisión entre el deseo, la necesidad y cuanto se interpone para impedir sus satisfacciones. Intervenciones revolucionarias hechas con la inteligencia que halla lo que está en el espíritu libre. Las entrañas de la humanidad puestas al descubierto de nuestras mentes como en un espejo que muchas veces nos horroriza.
Esa es su poesía trágica pero optimista. "En el cine se suelen contar por desgracia cosas que ya se saben antes de entrar. Me gusta que me cuenten lo que no conozco."En Un Perro Andaluz Buñuel traza también un grito de dolor que identifica la soledad y la alienación. Trasfondo implícito en su concepción del movimiento con las imágenes y planos que tratan de modo abstracto el mundo intento. Eso se siente en los paisajes urbanos como símbolo opresivo, hostil y corrupto que reduce todo a un patrón vulgar producido en masa, abandono del hombre rodeado por la esterilidad de su esclavitud histórica. Un Perro Andaluz trata la crisis de crueldad y angustia sexual que tiene todo el horror de un choque violento entre la necesidad y el deseo.
La película está fraguada con imágenes que producen choques con el paisaje gris y blanco de manos invisibles y calaveras, paisaje con gritos de socorro interminables, fulgor mortal que precede su inmersión en el espanto de las obsesiones y visiones nocturnas.“Evidentemente se pueden deducir gran número de símbolos, en la medida en que la película es la objetivación de deseos recalcados o presentados irracionalmente, pero cuyas imágenes, como Freud dejó muy claro, son siempre transposiciones de otras imágenes dejadas por el subconsciente.” Buñuel. Un Perro Andaluz no posee depósitos ordenados para la retórica formalista ni cargas semánticas estereotipadas. Lo que se ve también es invisible y es nombrable sólo con la fuerza de la negación dialéctica a la crueldad y el desamparo sórdido de las miserias todas. Trasciende sus planos hacia los planos de quien mira mirándose. Se trata también, por supuesto, de humor negro, inteligente e irónico que estalla en la cara de la Historia saturada con retórica de dictadura militar, religiosa, artística o financiera. Automatismo Psíquico de imágenes en acto de amor embriagado de revolución.
Un Perro Andaluz es un cordón umbilical nutriente que bajo sus condiciones detona barreras con irrupciones coautorales. Todos ponen. Atmósferas, contextos, luces, alucinaciones de personajes, objetos, espacios, densidades oníricas, etc., comprometen una capacidad de hechura donde incluso lo repugnante para la lógica es baluarte para la estética.“Si se le permitiera, el cine sería el ojo de la libertad. Por el momento, podemos dormir tranquilos. La mirada libre del cine está bien dosificada por el conformismo del público y por los intereses comerciales de los productores. El día que el ojo del cine realmente vea y nos permita ver, el mundo estallará en llamas” L. Buñuel. En Un Perro Andaluz se evidencia la intuición de un lenguaje sobre el que se avanza no sin sobresaltos. Se trata de una intuición en marcha que sirve para una praxis del film como germen y fruto de una revolución estética, que se sabe incompleta si no está inscrita en una revolución total, y que no se contenta con explicaciones eruditas o místicas. Su búsqueda pone las bases de una semántica, sintáctica y pragmática en lucha contra la cultura audiovisual vigente. A pesar de que se lo ignore. Un Perro Andaluz es un arma contundente que transforma al usuario en creador de escaramuzas estéticas.
Nadie sale indemne. Insulta a la moral del arte, a sus buenas costumbres para salirse con la suya con ironía virulenta, brutalmente poética y sabia. Esgrime el humor negro que desnuda a la humanidad para ponerla en el punto justo del trance revolucionario donde optar es cuestión de vida o muerte. “...lucha de miradas opuestas: la mirada insatisfecha, condenada, peligrosa, secreta, contra la mirada confortable, conformista, consagrada; los ojos del mundo total, contaminado, anhelante, revolucionario, contra la ceguera del orden establecido” Práctica del Automatismo Psíquico. Persistencia Revolucionaria. No sublimemos a Buñuel porque eso contribuye a que lo olvidemos. La creación de imágenes gracias al automatismo psíquico es espontánea. No necesariamente arbitraria. Breton busca "comparar dos objetos lo más alejados el uno del otro o, con otro método, confrontarlos de una manera brusca y sorprendente"... "la más fuerte imagen surrealista es aquella que muestre un grado de arbitrariedad más elevado".
Las imágenes del Automatismo Psíquico demuelen las leyes lógicas del raciocinio vulgar y las categorías emporio criticistas sobre el espacio y el tiempo. Están profundamente comprometidas con el concepto de azar objetivo que según Breton resulta del encuentro de realidades en un mismo plano a partir de realidades independientes entre sí. El nacimiento de las imágenes surrealistas en el cine es el nacimiento de las imágenes como arma revolucionaria. Las imágenes insurrectas. Un mundo en el que las imágenes antes muy confiables como en la pintura, son ahora una amenaza oculta a la vista. El paisaje nocturno donde se antesala, con un cigarrillo insecto, otro panorama de acero espejíneo y helado importa porque viene de linderos próximos al sueño y al alma, donde el amor está en carne viva y corren brisas del espíritu increíbles con sonidos invisibles. Es el valor de la imagen punzante como medio para detonar emociones poderosas gracias a esa estética de la provocación. Buñuel describe de este modo su intención: “Lo que quiero es que el film no os guste, que se proteste”, estando dirigido contra “la sensibilidad artística y contra la razón”, ya que “su objetivo es provocar en el espectador reacciones instintivas de repulsión o atracción. Nada en la película simboliza ninguna cosa.”
El discreto encanto de la irreverencia.
Luis Buñuel es uno de los directores-poeta más importantes del cine. Su obra, 32 películas en cincuenta años, es una de las contribuciones más revolucionarias en la cinematografía mundial. Contribuye en la praxis del surrealismo fílmico con una tares dialéctica doble constructivo-destructiva ayudado por su estética del onirismo, la irreverencia como acto de conciencia, la violencia poética sobre el espectador y el develamiento de cuanto yace escondido voluntariamente o no en cualquier parte, incluido el inconsciente. Aunque muchos descifradores de íconos, psicólogos e intelectuales se empeña en sepultar a Buñuel en un sarcófago formal de onirísmo estético pleno de arte inconsciente in Vitro, Buñuel es un revolucionario, ateo, republicano y comunista lleno de ironías, humor y entusiasmo guerrero. Justo como más se le indigesta a la burguesía.
Buñuel cercena los ojos de cierta estética acostumbrada al cachondeo visualista, fácil, de algunas iconografías cinematográficas estereotipadas. Buñuel abre una llaga ocular profunda por donde escurren los néctares ideológicos más íntimos de la percepción y la lógica hegemónicas. Buñuel pone sobre el filo de su navaja los sistemas éticos y estéticos burgueses. Buñuel escarba en los roperos íntimos de la conciencia y desacomoda todas las prendas, reta al deseo y lo obliga a hacerse patente. Buñuel interrogó al futuro que vio claro con el poder de su intuición portentosa, produjo una obra de genio y con genio en la que se sintetizan todas esas cosas que no son fáciles de ver.
Técnica fílmica como arma del Automatismo Psíquico Para eso usa planos medios y generales estáticos que exhiben objetivamente el desorden, la anarquía y la barbarie. Retrata la vulgarización de la vida sin clemencia. Interviene con su técnica, velocidad y tensión el ritmo de la realidad y la somete al juicio sumario de las emociones. Lenguaje convulsivo, el cuerpo es parte del desorden, de lo seccionable lo que se fractura o corta impúdicamente... impunemente con el lirismo trascendental de la explotación de masas. Se trata de una visión monstruosa, violenta y cotidiana de la realidad enfermera de una sociedad enferma. Paisaje desolador y destructivo. El ojo seccionado es un sonido atronador cuya energía radica en la incitación a un diálogo sin palabras y entre temblores del inconsciente. Reconocemos una línea que sirve directamente para de las claves la vista que intenta quebrantar toda falacia dicotómica entre realidad y fantasía. «Lo más increíble de lo fantástico es que lo fantástico no existe, todo es real» A. Bretón. Buñuel, manifiesta el lirismo del deseo sin preocupaciones modestas o asépticas que no reside en absoluto en la belleza de las imágenes sino en la acción.
No se trata sólo de la aparición de sueños sino de un reflejo directo de la realidad. Es una vivencia del sueño en vigilia que reproduce y transcribe la realidad toda, es decir con sus miserias y magnificencias históricas, como cultura universal del inconsciente. El espectador deja de serlo para descubrirse ante su confusión con sentimientos, reminiscencias lúdicas y verdades donde todo va más allá de las imágenes proyectadas. Un Perro Andaluz inaugura “la estética de la bofetada”, la sacudida como condición de diálogo. Un Perro Andaluz es bofetada a la fatalidad. Una mirada al absurdo donde se confina a la vida misma, al deseo en su estado de prisionero, los sueños devaluados y las pasiones desconfiables en una cultura fabricante de miseria y miserias.
Pone en la pantalla túneles imantados que succionan el caldo subconsciente del público y trasladan la pantalla cinematográfica al interior del espectador. Así comienza un Automatismo Psíquico de imágenes nuevas, representación y realización donde leer es escribir y viceversa... juego distinto más cercano al sueño. Con Un Perro Andaluz, Buñuel hace del cine un hecho exponencial que se multiplica según el número de asistentes y el número de imágenes que cada cual produce y reproduce en su interior. Cine nuevo, cine portátil, cine adentro. ¿Estaba ahí antes? La "belleza" de Un Perro Andaluz se produce por la evidencia de un drama en el corazón de la realidad que no soporta su retrato de miseria impuesto por la historia contemporánea.
La “belleza” está en la bofetada. Un Perro Andaluz es un paisaje de doble fondo que no se encuentra sólo por la soledad ni por lo desvalido del mundo moderno ante la barbarie. No se trata de un simple plano onírico de la realidad como suele reducírsele para tranquilizar mojigatos. Se trata de un retrato descarnado de la realidad como sumatoria dialéctica de lo concreto y lo subjetivo en una Historia traumática impregnada por todas las desgarraduras de las guerras, de la rebatinga obscena por los mercados, la condena a la esclavitud y la hipocresía clerical. La película no es un desplante psíquico de inmadurez de juventud, ni locura excéntrica de intelectuales snob. El paisaje urbano de Un Perro Andaluz tiene atmósfera de ciudad sórdida hija de la humillación burguesa. Territorio desolado de la alienación que los devora espíritus y mano de obra barata. La respuesta de Un Perro Andaluz se proyecta a punta de bayonetas caladas contra la barbarie. No admite equívocos ni reduccionismos sublimantes. No es arte. Es el paisaje de un mundo con seres humanos débiles, pobres, locos y embrutecidos. La miseria no puede se embellecida. Se ve la humanidad como un cadáver de burro a las puertas de la descomposición. Las hormigas van y vienen del cuerpo por un agujero mítico muy cristiano que es el pan y la sal que comen los curas. El sexo es impotente y enfermo.
La crisis social es ancha y profunda prostituta de burócratas que fabrican la modernidad burguesa. Un Perro Andaluz no sólo es imaginación destructora, es imaginación revolucionaria que se sirve de toda la herencia cultural e ideológica para armar una lucha intensa en los campos de la imaginación y la poesía. Lucha contra la moral burguesa. Los mediocres que inyectan a la pantalla (cualquier pantalla) mil profundidades con sublimaciones empiristas o criticistas, como si se sintieran en su casa, con sus rostros embotados de inteligencia semiológica se encargan de narrar al detalle la apasionante historia del esperpento ideológico que les habita con sus aventuras pequeño burguesas que les hacen vivir felices cobrando sueldos de erudito porque no les pasa estrictamente nada. Según nos explica Buñuel "tenían que ser imágenes que nos sorprendieran, que aceptáramos los dos sin discutir. Nada más. [...] Hacíamos surgir representaciones irracionales, sin ninguna explicación" (Buñuel citado en Vidal, 58). Sanchez Vidal, Agustín. Luis Buñuel, Obra cinematográfica. Ediciones J.C.: Madrid, 1984.Buñuel piensa que "en lugar de tratar de explicar las imágenes deberían aceptarse tal como son. Me conmueven, me repugnan, me atraen? con eso debería bastar" (Buñuel citado en Vidal, 63). Un Perro Contagioso: Un Perro Andaluz fue realizada con Salvador Dalí es “nada de hermoso” propone otra expresión que intenta esclarecer la capacidad subversiva del cine. Parece al inicio un cuento convencional que nos introduce al campo de ciertas convulsiones estéticas (“la belleza será convulsiva o será nada”).
Una navaja corta el ojo de todos, nada será visible de la misma manera. Es un Manifiesto fílmico de Automatismo Psíquico. No se debe olvidar: "Un perro andaluz nació como la confluencia de dos sueños". Un Perro Andaluz mira a la angustia humana sin hermosearla, anida una ansiedad violenta producida por las obsesiones de la represión toda, incluida la sexual. Mira la confrontación entre el amor y una sociedad corrompida y tradicional y decadente encarcelada por la religión y todo cuanto esclaviza. Un Perro Andaluz, es sucesión dialéctica de imágenes con una lógica real, objetiva por emocional e histórica. Contemporánea.
El objetivo "era provocar en el espectador reacciones instintivas de repulsión y atracción. Nada en la película simboliza ninguna cosa". Es su base, la vida contemporánea sometida al juicio sumario del nudo emocional rabioso que genera, también. Nada tiene que ver con una obra de arte, es una intervención en lucha de clases para cambiar al hombre y transformar al mundo destruyendo la burguesía, superándola dialécticamente desde sus pilares (religión, familia, propiedad privada, cultura y fuerzas represivas) Guerra de imágenes sin cuartel para la liberación definitiva de la humanidad. Las imágenes se pegan en el lugar que ocupa la sucesión de reacciones. Laboratorio necesario para la ruptura que se genera automáticamente. Como interacción de un retrato de clase donde uno de los componentes copia la información innecesaria y rellena una puesta en común. Podría ser, entre otros.
Un Perro Andaluz, el film surrealista más famoso de la historia del cine. Imágenes que cuentan una historia a fuerza de invocar sus sensaciones. Poesía a bofetadas con metáforas rabiosas. Anticlerical profundo, Un Perro Andaluz es una edad de oro llena de disturbios morales prohibidos por la censura de la lógica. Guerra civil del entendimiento. No es extraño que estalle en la conciencia como torrente de aguas y arrebatos putrefactos entre seres putrefactos. Obra moral, por histérica, por cadavérica, por arbitraria. Moral del burro podrido arrastrado sobre el piano, moral de seminaristas con su educación tradicional. Moral de distancias que nos separa en mundos antagónicos donde todos sin excepción se hallan en el cráter de la putrefacción más apestante.
Un Perro Andaluz busca el instinto. Su maldad es Oda al Santísimo Sacramento, oda fétida y que pone erecta la navaja sobre el ojo. A pesar de todo dentro de lo irremediablemente racional Un Perro Andaluz no es lo mejor que existe. El capitalismo es más violento. Produce “un malestar más grande que la idea de un Dios, que la materia fecal que fluye en el vientre de las mujeres bonitas, que la Sociedad de Cursos y Conferencias, que la jota aragonesa, que los conciertos de la sinfónica. Repugna por los cuatro costados”. “En 1951, presenté Un Perro Andaluz en un cine club de los alrededores de París. El público, en gran parte compuesto de obreros, reaccionó de diversas maneras y (es necesario confesarlo) más bien desfavorablemente; sin embargo, durante los debates que siguieron a la proyección, planteé la pregunta: "¿No hay nadie a quien esto les haya gustado?" Una mujer (cuarentona, con aspecto de criada y habituée de cine los sábados a la tarde) respondió: "¡A mí!” Insistí: "¿Por qué?", y ella formuló la mejor respuesta posible que supera todos los discursos analíticos: "¿Y yo qué sé? Me gusta; eso es todo".

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